Entrada destacada

Bienvenidos a la consulta de Anabel López, psicóloga y psicoanalista en Barcelona

La consulta de psicoanálisis y psicología en Barcelona , está coordinada por la psicóloga colegiada Anabel López . Ofrece terapia psi...

Los celos en la pareja


psicoterapia-celos-patológicos

Desdémona: ¡Celos! ¿Le he dado yo algún motivo?

Emilia: Los celos no se satisfacen con esa respuesta; no necesitan ningún motivo. Los hombres son celosos porque lo son. Los celos son monstruos que nacen y se alimentan de sí mismos.



En la consulta escuchamos a esos sujetos ‘monstruosos’ carcomidos por los celos. Los celos lastiman, se refugian y crecen; pueden llegar a ser abruptos, absurdos, brutales. Amor, odios, celos, dolor, tristeza ¿cómo librarse de estos sentimientos tan frecuentes? Los celos son sentimientos normales y están presentes a lo largo de nuestra vida. Sin embargo,  algunos sujetos dicen no sentir celos y ello se debe, a que han sufrido una fuerte represión que los aparta de la conciencia, pasan a estar en estado inconscientes pero continúan actuando en él. De este modo los celos pueden manifestarse, aparecer en la conciencia de cualquier forma, sin que el sujeto los pueda identificar como tales. Es posible que ante unos celos reprimidos el sujeto discuta con su pareja por una tontería, no es conciente de ellos pero el enfado lo tiene igual y encuentra cualquier nimiedad para justificarse. 

Los celos, dado que forman parte de nuestra cotidianidad, pueden ser el ingrediente adecuado para una relación amorosa, como ‘prueba de amor’. Pero, cuando el amor es invadido por los celos patológicos, el control, la posesividad y el sometimiento van ocupando su lugar provocando un empobrecimiento del sujeto y de la pareja. El otro no es percibido como un sujeto independiente, sino como objeto de propiedad exclusiva.

El celoso no acepta la falta de propiedad del otro, ese amor no-todo, y esa negación lo lleva a revisar bolsillos, teléfono móvil, correo electrónico, facebook, contratan detectives, torturan a su pareja con interrogatorios. Los celos ponen en juego la relación simbiótica con la madre: una pérdida de la unidad con la madre que garantizaba un estado de felicidad sin fisuras, donde uno era todo para el otro. Relación que si persiste en el tiempo conduce a la patología.

Cuando la situación de celos se repite en la vida adulta, el celoso se siente en inferioridad de condiciones, piensa que hay otro que puede ser más satisfactorio para su pareja, que los/as otros/as tienen más recursos para seducir, para amar, para vivir, etc. Coloquialmente se dice que el celoso es "inseguro", "que no tiene confianza en sí mismo", teme perder el amor del otro. Sin embargo, existe una sobrevaloración del rival: el otro es mucho mejor que él o ella. 

Roland Barthes en ‘Fragmentos de un discurso amoroso’, dice: “El celoso sufre cuatro veces: porque estoy celoso, porque me reprocho estarlo, porque temo que mis celos hieran al otro, porque me dejo someter por una nadería. Sufro por ser excluido, por ser agresivo, por ser loco y por ser normal.

Twitter Delicious Facebook Digg Stumbleupon Favorites More