Sobre el enamoramiento


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“Era la sombra del amor,
la sombra del amor: no pudo ser.”


Baldomero Fernández Moreno

El amor, el enamoramiento han sido temáticas abordadas por filósofos, poetas, cineastas, psicoanalistas y experimentadas por hombres y mujeres. La mayoría a lo largo de la vida ha vivenciado un estado de enamoramiento en el que recuerda con cierta alegría y no se resigna a abandonar. El saber popular habla de las señales claves del enamoramiento: deseos de estar con la otra persona, necesidad de hablar con otros de lo guapo/a que es, desinterés por aquello que no implique recordar al amado, etc. Destacando su signo positivo.

Si nos detenemos en el significado de la palabra enamoramiento, hallamos una multiplicidad de sentidos. Habitualmente alude a un sentimiento amoroso intenso. Se lo usa como sinónimo de flechazo, amor o pasión. Amor y enamoramiento suelen ser presentados como estados homólogos, pero no lo son. 


El enamoramiento es un estado transitorio y el amor puede ser más duradero, el estado posterior al enamoramiento. A pesar de esta distinción, en muchos sujetos arraigan la creencia de que el enamoramiento es un estado ininterrumpido que no culmina jamás. Y en algunos casos, los lleva a desmentir ciertas crisis que se pueden presentar a lo largo de la vida en pareja. Cuestión que se puede originar tanto en los acuerdos inconcientes con la pareja, como en la ideología popular que indican la virtud del enamoramiento como un estado de una plenitud tal que abarcaría sin interrupciones la vida de la pareja.

En cambio, el amor es un proceso que incluye un trabajo psíquico, incluye un lugar para el desencuentro, supone la elaboración de que los integrantes de la pareja son dos sujetos con deseos e intereses diferentes que no siempre coinciden, rompe con la creencia de que el otro es de mi propiedad y que puedo disponer de él cuando lo desee, implica una renuncia.

En su fantasía, los enamorados imaginan encontrar un antídoto contra la falta. “El otro me completa, es todo para mí, cuando estoy con él o ella no me falta nada”, estas y otras frases son pronunciadas por algunos que han experimentado el estado de locura transitoria llamado enamoramiento.
En la creencia de que el otro es todo para uno y, viceversa, se corre el riesgo de quedar atrapados en una relación extremadamente dependiente, olvidando que eso que sentimos no es amor. El amor es un proceso más difícil y complejo. Es aquí donde muchas parejas caen en crisis y deciden consultar para indagar qué les está pasando.