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Bienvenidos a la consulta de Anabel López, psicóloga y psicoanalista en Barcelona

La consulta de psicoanálisis y psicología en Barcelona , está coordinada por la psicóloga colegiada Anabel López . Ofrece terapia psi...

¿Qué es el psicoanálisis?

El psicoanálisis ¿En qué consiste? ¿Para qué sirve?


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Consulta de S. Freud


¿De qué se trata la terapia psicoanalítica? ¿Qué es?


El psicoanálisis propone un tratamiento psíquico de las perturbaciones anímicas, utiliza como recurso la palabra del sujeto sufriente, dado que a partir de ellas se influye sobre lo anímico. Las palabras son el instrumento esencial del tratamiento anímico. Es por medio de palabras, del relato que construye un sujeto (sobre lo que le pasa, sobre su vida, sus relaciones...) durante el proceso analítico como puede aflorar algo que la persona no se ha propuesto decir y lo sorprenda. Este es un efecto de lo inconsciente, lo llamamos acto fallido, lapsus: tiene un sentido para el que habla y en un análisis se trata de averiguarlo. Al proponer hablar, proponemos charlar pero no de cualquier cosa, no se trata de hablar por hablar, sino de que el sujeto está implicado en lo que está diciendo, que signifique algo, que le afecte.

Como analistas escuchamos en los pacientes: lapsus, sueños, chistes, frases que se repiten e insisten para ser interpretadas. La interpretación no es ninguna explicación racionalista sobre lo “que le pasa al paciente”, sino que tiene que ver más con una producción de sentido, una vez que se interpreta lo que se produce es otra cosa, el sujeto se moviliza, queda afectado, habla de otra cosa o de la misma pero con otra lectura.


El psicoanálisis en su dimensión terapéutica aborda el sufrimiento, el malestar humano y trata los síntomas, productos de un trabajo psíquico inconsciente. Los síntomas son de diversa índole e intensidad, van desde actos o rituales cotidianos que se pueden llegar a convertirse en acciones limitantes; dificultades para relacionarse con otros, para salir de casa, fobias y miedos (racionales o no), tristeza, depresión, ansiedad, angustia...


El psicoanálisis es eficaz para aquellos que están dispuestos a analizarse porque sufren y desean saber las causas de su sufrimiento. Planteamos el tratamiento psicoanalítico como una cura que se desarrolla durante un tiempo, tiene un principio y un final. Proponemos a la persona que consulta que relate su problemática. La regla fundamental a la que el paciente ha de atenerse y que comunicamos desde un principio es la de la asociación libre: comunicar todo aquello que se le ocurra sin descartar ningún pensamiento o idea por creerla nimia, sin importancia o que no viene al caso: aquello que diga seguramente tendrá relación con él o ella.
Algunos pacientes que preparan previamente lo que va a decir en la sesión con el pretexto aprovechar el tiempo. Pero en esta conducta se oculta una resistencia, disfrazada de celoso interés por el análisis. Aunque el sujeto crea sinceramente en su propósito, la resistencia impondrá su intervención en la preparación de la sesión y logrará que el material más valioso se eluda.

Es parte del proceso analítico que la persona pueda recordar aquello que está olvidado o ha sido reprimido y causa sus síntomas y forma parte de su sufrimiento psíquico actual. Sigmund Freud compara el proceso analítico con el trabajo del escultor: este trabaja, quita de la piedra aquello que recubre una forma preexistente en ella. Así es como trabaja el psicoanálisis, retirando todo lo que enmascare, desvelando una fisonomía oculta.

Para que el acto analítico acontezca, el psicoanalista tiene que dirigir la cura de modo que en ella se sucedan acontecimientos que produzcan cambios en el discurso del analizante. El analista además de escuchar el relato del paciente, pregunta, guarda silencio, destaca alguna frase, interpreta, puntualiza. En ningún modo el psicoanalista dirige la vida del paciente, en qué decisiones son las que tiene tomar, cómo tiene que vivir o qué pareja le conviene elegir; Tampoco el psicoanalista es un confesor, ni un amigo, ni un juez, su función no es ni perdonar ni comprender, sino la de ofrecer con su escucha un lugar para que el sujeto en análisis pueda proyectar sus conflictos y dificultades para poder reconocerlos, elaborarlos y subjetivarlos. En el trabajo analítico es interesante que se establezca un vínculo afectivo, de confianza entre el analista y el analizante.

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