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Terapia Ansiedad y Angustia Barcelona

Anabel López

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En la consulta de psicoanálisis Barcelonaacompaño a personas que están afectadas por la problemática de la angustia en sus diversas manifestaciones: ansiedad, pánico o fobias desde la perspectiva psicoanalítica.

Una primera aproximación a ¿qué es la angustia? es una sensación claramente desagradable. Todos en algún momento de nuestra vida la hemos experimentado. A veces es una experiencia casi cotidiana: sentimos angustia al despertar, al comienzo de un nuevo día que tenemos que afrontar asumiendo responsabilidades, tomando decisiones, realizando nuestro trabajo cotidiano. También podemos experimentar angustia frente a un día libre de obligaciones y responsabilidades como puede ser un fin de semana, especialmente, el día domingo. Otras veces, paradójicamente, nos invade la angustia en un momento inesperado, en un momento en que estamos tranquilos, disfrutando de nuestras cosas e inexplicablemente comienza el malestar: sensaciones corporales – opresión en el pecho, malestar en la boca del estómago, ansiedad – y cambios en el estado anímico – tristeza, desgana, falta de interés...

La hallamos en situaciones cotidianas como puede ser: ansiedad ante un examen, una entrevista de trabajo o un viaje, en algunos casos esas mismas situaciones cotidianas nos pueden producir un elevado monto de angustia que el sujeto no puede salir solo a la calle, no puede estar en lugares abiertos o cerrados, o ya no pueden conducir porque les pánico. Es decir, que la angustia circula como una moneda de cambio.
La angustia puede aparecer en infinidad de situaciones: ante un cambio en nuestra vida, cuando damos un paso hacia delante o hacia atrás, cuando emprendemos un proyecto nuevo o cuando nos cuestionamos nuestra relación con nuestros padres o con la pareja, con los compañeros de trabajo o con los amigos. Dependiendo de cada uno en particular, de las cuestiones que nos toquen la angustia aparecerá en un grado mayor o menor.

Ninguna persona está exenta de sentirla ni tampoco la podemos eliminar del funcionamiento psíquico, pero lo que sí podemos es hacer alguna cosa con eso que nos está pasando. No es que me tengo que curar de la angustia de igual forma que debería curarme de una depresión o de un resfriado. La angustia es estructural y está presente en todos y cada uno de los humanos, lo que la hace “patológica” es la intensidad con la que aparece. Pensémoslo como si fuera el aparato circulatorio, está en todos los humanos, es necesario y no tengo que curarme de él, pero si mi bombeo sanguíneo es muy alto ya no es saludable y entro en una enfermedad cardiovascular.

¿Qué es la angustia?

Para ir desplegando un poco la inabarcabilidad de la angustia, en primer lugar, podemos decir que la angustia es un estado afectivo que tiene un carácter displacentero evidente. La angustia es un afecto inconsciente, que puede irrumpir en la conciencia y provocar una crisis.
Podemos situar dos tipos de angustia: una angustia que me alerta ante un peligro que hace que me prepare para la acción. Por ejemplo, si estoy por cruzar la calle sin mirar y un coche me pita para avisarme. Freud dice que esta angustia aparece como algo muy racional y comprensible. Si no aparece este apronte angustiado el autobús me atropella.

Pero ¿qué pasa si no aparece la angustia como señal y sólo hay desarrollo de angustia? Si es en un nivel muy alto, me paraliza, me bloquea.
Obviamente que las situaciones de angustia serán diferentes para cada uno, y no todos anticipan el peligro en lo mismo. En el caso de los niños se ve claro. No tienen dimensión del peligro, meten los dedos en el enchufe y no dimensionan ninguna situación de peligro y no lo pueden anticipar.

Si la angustia no aparece sobreviene el susto. El susto deriva del afecto de la sorpresa en un sujeto no preparado para la irrupción de un acontecimiento particular. Por ejemplo, el 17 de agosto 2017, el día del atentado en Las Ramblas de Barcelona, la gente que pasaba caminando no se imaginaba nada de eso, no existió nada que me preparase para ese acontecimiento.

Otra angustia sería como ese estado de espera relativo a un peligro que no se puede identificar con claridad. Así, aun faltando el reconocimiento del peligro, la angustia manifestaría su proximidad, impidiendo que el sujeto se entregue a un estado de pánico desordenado. En algo se parece al miedo, pero es como un miedo a nada y puede prolongarse en el tiempo.

Una persona angustiada está afectada a nivel corporal, no sabe lo qué le pasa. Algo que escucho como psicoanalista en Barcelona es el deseo de una persona por querer controlarla. La angustia no se puede controlar; las emociones sí ya que tienen que ver con algo más consciente. Cualquier explicación de la angustia transforma la angustia en otra cosa.
En la angustia la ilación de pensamiento está interrumpida, algo quedó interrumpido sin tener noticia de ello, más que por los efectos que pueden aparecer después en el cuerpo. Crisis de ansiedad, ataques de pánico, son formas de presentación de la angustia.

Existen otras manifestaciones de la angustia. Una de ellas son las fobias. Si hiciéramos un breve listado podemos ver fobias a la oscuridad, al aire libre, a los lugares abiertos, a los gatos, a las arañas, a las orugas, a las ratas, a las tormentas, a la sangre, a la soledad, a pasar por un puente, a los viajes en avión, en tren, al agua, a la luz... Es una angustia que está ligada a un objeto en concreto y particular.

Freud distingue tres tipos de fobias:
1.    Fobias a objetos y situaciones temidas por todo ser humano que se convierten en miedos irracionales y exagerados en los fóbicos (a las serpientes, a los animales salvajes…).
2.    Otro grupo sería el compuesto por aquellas situaciones que, aun teniendo una dimensión peligrosa, en general ese peligro se minimiza por haber una probabilidad muy baja de que ocurra tal peligro (caso de volar en avión, cruzar un puente…).
3.    Fobias a situaciones u objetos que no contienen ningún peligro pero que el fóbico las vive de forma terrorífica (salir a la calle, encontrarse con gente, miedo a los ratones…).

Hay muchos autores que ven el miedo como una respuesta de base biológica. De hecho, se han encontrado bases neuronales relacionadas con este hecho. Existe la teoría de que somos seres miedosos por naturaleza. No obstante, esto no nos dice nada. ¿Qué significa que somos miedosos por naturaleza?

S. Freud se da cuenta que el miedo no tiene nada de instintivo. Si miran un niño de 1 o 2 años, juega con bichitos y se interesa por ellos, se fascina también por animales superiores como perros o caballos ¿cómo puede llegar luego a desarrollar una fobia a esos animales? O si pensamos en el transporte. Fíjense que muchos niños se tranquilizan cuando suben a un coche, o se duermen y/o en muchos niños o adultos, el movimiento del tren o del coche provoca alguna excitación procedente del movimiento.

La mayoría de las fobias empieza con un ataque de pánico. El sujeto, durante el ataque de siente en centro de una soledad muy intensa. Se siente solo en el mundo. Y de hecho este juego de estar solo o acompañado juega un papel curioso en la fobia, muchas personas consiguen afrontar su fobia yendo acompañados. Como si de niños pequeños se trataran, tienen que ir siempre acompañados. Organiza toda una estructura fóbica para evitar que se repita ese desarrollo de angustia. Si el ataque aconteció en mitad de la calle, intenta no salir solo nunca más. Si se da en un espacio cerrado, donde siente que le falta el aire, no vuelve a coger el ascensor. Si se da en un avión, intenta evitarlos e ir en tren o en coche.

La fobia es la fachada de la angustia. Es una construcción de la propia angustia para que no se la reconozca. Lo que se ve muchas veces en la clínica es que el sujeto ya padecía de un gran monto de angustia que no sabía de donde le venía. Entonces, se pone un día nervioso y consigue proyectar y empaquetar esa angustia en un agente externo: no soy yo sino el perro o el avión.

Otra de las manifestaciones de la angustia es la ansiedad. Nos encontramos en la consulta muchas personas que inician una terapiaporque han sufrido varios ataques de ansiedad. De hecho, es una de los motivos para pedir una baja en el trabajo. Solemos relacionarlo con el estrés. Se manifiesta a través de palpitaciones, sudoración fría, temblores, respiración dificultosa y lo que es más importante, la persona que lo sufre cree que está a punto de morir o que se va a volver loca. Es una situación muy angustiante, que el paciente no sabe exactamente por qué le sucede.
A diferencia del fóbico, en el ataque de ansiedad no encontramos un objeto ante el cuál se produce el ataque. Suele suceder de forma repentina sin que ninguna situación externa parece ser el desencadenante.

También las personas obsesivas manifiestan un monto de angustia a través de sus rituales. Nos referimos a aquellas personas que ven alterado el funcionamiento normal de su vida porque están obligados a realizar una serie de rituales o repeticiones de determinadas acciones. Y es importante que lo diferenciemos de las pequeñas manías que todos podemos tener en algún momento. Hablamos de aquellas personas que no pueden llevar una vida normal, su vida queda limitada y comienza a ser molesto para su vida y para la de los que le rodean.

Todo el tiempo que una persona intenta huir de una situación de su vida porque hay algo en ella que no soporta. La huida implica no tener que plantearse las cosas y, por lo tanto, no tener que transitar ese camino con angustia. Para no tener que enfrentarse con las problemáticas del amor, del trabajo, de su felicidad. El sujeto, muchas veces, en vez de transformar su realidad, la niega; pero esto no quiere decir que no le sigan pasando cosas. Por tanto, huir no es una solución, es no aceptar ser humano, no aceptar la mortalidad. La angustia se presenta en el caso como un peligro que el sujeto intenta evitar a cualquier precio.

Es por ello que en la consulta de psicoanálisis Barcelonaayudamos a que las personas puedan obtener los recursos psíquicos adecuados para poder afrontar situaciones de la vida cotidiana que generan ansiedad, angustia y fobias.

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Anabel López / Psicóloga & Psicoanalista

Psicóloga formada en Argentina, desde el 2002 resido en Barcelona. Orientación Psicoanalítica. Europsy especialista en Psicoterapia por European Federation of Psychologists Associations.

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